MUJERES, PODER DE NEGOCIACIÓN Y VIH/SIDA

Guillermo Egremy Mendivil


De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud - OMS , para el año 2000 más de 14 millones habrán sido infectadas con el VIH y más de 4 millones de ellas habrán muerto. Diversos estudios señalan que las mujeres tienen un mayor riesgo de contraer la infección por VIH que los hombres y se ha evidenciado que la posibilidad de transmisión de hombre a mujer por exposición es 2.5 veces más alta que de mujer a hombre. Asimismo, los roles de género tradicionales y las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, así como una mayor vulnerabilidad social y económica de las mujeres, hacen que éstas tengan un menor control en la toma de decisiones respecto a su vida sexual.

Para las mujeres que viven en países en vías de desarrollo, esta situación es aún más precaria, los niveles de analfabetismo son más altos en este sector que entre los hombres, el acceso a la educación frecuentemente es más limitado para las niñas que para los niños y las mujeres en general tienen de vivir en la pobreza. De igual forma, son ellas quienes tienen más probabilidad de sufrir abusos sexuales, así como quienes más frecuentemente tienen que recurrir al trabajo sexual. Los roles tradicionales de género promueven la idea de que para un hombre lo esperado y socialmente "aceptado" es tener varias parejas sexuales, mientras que para una mujer lo apropiado es tener relaciones sexuales con una sola persona. Esto hace que para las mujeres resulte difícil sugerir el uso del condón a su pareja sexual, ya que temen ser considerados como demasiado experimentadas sexualmente.

Múltiples estudios sugieren que en el "empoderamiento" de las mujeres está la clave para que puedan protegerse de la infección por VIH. Una de las estrategias principales de los programas de prevención del VIH/SIDA ha sido la promoción del uso del condón masculino, lo cual implica comunicación y negociación entre los miembros de la pareja y, en algunos casos, enfrentar incluso la resistencia del hombre a usarlo. Se ha encontrado que en la mayoría de los países, la comunicación verbal  sobre  sexo es uno de los aspectos más difíciles de las relaciones heterosexuales.

El condón femenino ha aparecido como una de las pocas herramientas que pueden mejorar la capacidad de las mujeres para protegerse de embarazos no planeados y de Enfermedades de transmisión sexual ETS, incluyendo el VIH. Diversos estudios han encontrado que la posibilidad de utilizar el condón femenino puede dar poder a las mujeres en sus negociaciones con los hombres sobre la forma y el contexto de sus relaciones sexuales.

Un estudio sobre el impacto del condón femenino llevado a cabo por la OMS y el Programa Global Conjunto de las Naciones Unidas contra el VIH/SIDA - ONUSIDA - en México, Costa Rica, Senegal e Indonesia, entre 2 grupos de trabajadoras sexuales y mujeres no involucradas en trabajo sexual, arrojó resultados interesantes:

Además de constituir un método efectivo de prevención contra embarazos no planeados, ETS y VIH/SIDA, el uso del condón femenino puede ser una herramienta para el desarrollo de la asertividad y la autoestima de las mujeres, lo cual puede coadyuvar en el logro de relaciones sexuales más igualitarias entre hombres y mujeres.



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