EDITORIAL

El escribiente egipcio, Museo del Louvre

Cuando escribimos el editorial para la primera edición decíamos que Debido a las dimensiones actuales de la pandemia y a la velocidad en que se propaga es importante tomar conciencia de que es indispensable la elaboración y ejecución de estrategias conjuntas entre la sociedad civil, el gobierno y la iniciativa privada, pues en nuestro país no podemos darnos el lujo de duplicar esfuerzos o dejar áreas sin atender. Así que el modelo a seguir es el de colaboración; conscientes de que si esta colaboración no llega a funcionar, no es porque sea incorrecta, sino porque en alguna de las partes que la forman no están las personas adecuadas, con la percepción y la sensibilidad para lograr un trabajo en equipo.

Necesitamos juntos gobierno y organizaciones no gubernamentales, diseñar las estrategias, para que después la iniciativa privada se una a su ejecución.

Al hacer un recuento de lo ocurrido entre ambas publicaciones, creemos que hay razones para sentirnos optimistas, las relaciones entre las Organizaciones no Gubernamentales con trabajo en SIDA han mejorado substancialmente y se hizo un parteaguas en esta relación con la celebración del II Encuentro en Tlaxcala, hay ahora una preocupación por las organizaciones hermanas, por el trabajo de fortalecimiento, como el encabezado por el Colectivo Sol, igualmente existe la voluntad de trabajar en conjunto en beneficio de las personas que viven con VIH/SIDA como es el caso de la constitución de la Red de Organizaciones no Gubernamentales con trabajo en SIDA con servicios de Atención y Asistencia, así como el trabajo colaborativo de infinidad de actores para presentar por primera vez un informe de una Conferencia Internacional de SIDA desde la sociedad civil, esta vez la de Ginebra y el esfuerzo de un grupo de asociaciones para la realización del Foro Comunitario dentro del Congreso Internacional de Acapulco 1999.

Por otra parte es innegable que las autoridades están más sensibles a nuestras opiniones, hay una mayor apertura y se han abierto mejores canales de comunicación, inclusive a niveles de jerarquía que nunca se tocaron en el pasado.

También hay un mayor interés de la industria farmacéutica involucrada por conocer a nuestras organizaciones y en lo posible participar en ciertos programas y sobre todo propiciar la intervención en sus eventos de las organizaciones no gubernamentales y de las personas que viven con VIH/SIDA.

En el cercano horizonte creemos que se perfila la creación de más redes, y desde luego la celebración del III Encuentro, al que nos comprometimos para finalizar la agenda iniciada en la reunión anterior.
Y todo esto es el resultado quizá para muchos lento, de una red nacional que se va tejiendo con el esfuerzo y la voluntad de muchas Organizaciones no Gubernamentales con trabajo en SIDA.



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