EL EJERCICIO DE LA SEXUALIDAD Y EL PLACER DE LAS PERSONAS VIVIENDO CON VIH/SIDA

Por el sexólogo Víctor Velasco Morales


INTRODUCCION.

Sentía las manos de su pareja, acunando las suyas, transmitiendo amor y placer. En ese contacto podía percibir todo el sentimiento que durante el tiempo que convivieron juntos pudieron compartir. Después, esas manos se atrevieron a entrar bajo las sábanas y allí encontraron el cuerpo amado. Ese cuerpo al que la enfermedad le rompió las murallas de protección y lo abrió hacia la eternidad. El contacto con esa piel que para otros significaba una muestra de la presencia de la muerte, para su amante era un contacto con la vida que su unión había hecho brotar.

Empezó entonces a hurgar bajo las sabanas entre esos vellos que tanto placer le habían dado. Toco suavemente ese punto tan conocido que encendía su pasión mutua y vio en sus ojos ese brillo de complicidad que descubrió el día en que supo que un amor como el suyo era posible...Incremento entonces el toque, que se convirtió en un masaje suave, relajante y a la vez, lleno de pasión. Vio en los ojos amados, el destello que anunciaba el clímax, que ahora, pese a la enfermedad, seguía siendo mutuo y se dejo llevar. Después, depositó en esos labios, un beso y salió al pasillo, mientras la enfermera entraba a hacerle ingerir a su amante el medicamento.

Allí, en la penumbra del pasillo siguió con su fiebre amorosa, recordando aquella noche en que, por fin habían aceptado la realidad: El temido virus había llegado a su existencia y amenazaba acabar con su proyecto común. Sin embargo, decidieron que no sería así, que no le dejarían convertirse en verdugo de su unión, sino, que le darían la bienvenida y lo convertirían en su maestro mutuo, para poder captar el sentido de la vida y para poder disfrutar plenamente cada momento de la misma. Recordaba ahora ese momento, cuando después de tanto tiempo de llorar y lamentarse, volvieron a sentirse fuertes.

En esos momentos recordaba como a pesar de que la médica, junto con la información de que vivían con el VIH les dio la indicación de que debían abstenerse del sexo, no hicieron caso y, después de llorar juntos, se abrazaron fuertemente y unieron sus labios. Parecía sentir de nuevo como hundió en ellos su lengua, que se convirtió en una serpiente de placer y vitalidad. Luego, recorrieron mutuamente los cuerpos ya sudorosos recogiendo el sabor ácido que la excitación depositaba en sus pieles, fueron así girándose hasta que cada una de las bocas llego al centro de placer del otro cuerpo y allí, cada quién recorrió lentamente cada rizo que encontró haciendo surgir sonidos de gozo. Con un cuidado especial cada uno colocó a su amante el látex para protegerse de la tentación de inundar sus bocas de esas mieles de placer y sus lenguas, lamieron delicadamente sus órganos, haciéndose sentir casi al punto del orgasmo.

Después, parecieron recordar que tenían manos para, con ellas, llevar al placer a su amante y entonces, hicieron uso de ellas, recorriendo centímetro a centímetro el cuerpo que, vibrante respondía al tacto. Las lenguas volvieron a entrar en acción, ahora para murmurar frases entrecortadas que incrementaban la excitación y les hicieron llegar a un orgasmo simultaneo en el que vaciaron toda su ternura. Al final, ambos sonrieron y se dijeron con una sonrisa de complicidad "y pensar que cuando dijeron que teníamos el virus (del)SIDA creímos que esto se había acabado para nosotros".

La escena anterior, con mil variantes posibles es una afortunada realidad para algunas personas que han recibido información adecuada acerca del VIH/SIDA. Sin embargo, para muchas más, en especial mujeres heterosexuales que viven con el VIH/SIDA, el vivir con el virus se ha convertido en refuerzo de la soledad y falta de placer a que las ha condenado durante tanto tiempo su posición subordinada en la sociedad. Es posible y necesario que las personas que viven con el VIH/SIDA ejerzan el derecho a una sexualidad placentera. Ayudarles a encontrar vías para ello es el objetivo del presente artículo

DEFINICIONES BASICAS.

Hablar de una definición de sexualidad es difícil, ya que ésta es una construcción cultural que se nutre de elementos que, para fines didácticos podemos dividir como biológicos, psicológicos, sociales y aún espirituales.

Los elementos biológicos, anatomofisiológicos, se relacionan principalmente con la capacidad de reproducción inherente a la existencia de los sexos y con la capacidad de experimentar sensaciones placenteras ligadas a la excitación sexual y el orgasmo y son los más frecuentemente identificados con el concepto de actos sexuales, y aún con el de y sexualidad, aunque en realidad, son solo un componente de ella.

Los elementos Psicológicos se refieren a la capacidad humana de experimentar y compartir sentimientos, mientras que los sociales se relacionan con la valoración de buenos o malos que reciben los actos sexuales en cada sociedad y con las relaciones de poder que se establecen entre los individuos por su adscripción dentro de grupo definido en principio por sus caracteres sexuales.

Considero que la espiritualidad tiene que ver con el sentido que, en relación con la búsqueda de la trascendencia y los valores personales adquiere cada acto sexual, por ejemplo, la decisión de tener o no actividad sexual, pese a tener el deseo de hacerlo, buscando un mayor compromiso afectivo o mayor bienestar emocional.

Todos estos componentes de la sexualidad se manifiestan siempre de manera dinámica e interrelacionada. Sin embargo, para los fines de este artículo asumiré que ejercicio de la sexualidad es todo el conjunto de actividades,( y el sentido que estas tengan) que permiten a una persona buscar la excitación sexual y/o el orgasmo y durante esa búsqueda compartir emociones y sentimientos diversos consigo mismo y con otra(s) personas, enmarcado todo ello por regulaciones sociales explícitas e implícitas

LA SEXUALIDAD Y EL VIH/SIDA.

El SIDA, como todo hecho de la vida, puede ser tomado como una tragedia paralizante ante la cual no hay nada que hacer, o bien, puede ser convertido en una oportunidad para encontrar un nuevo sentido en nuestras vidas. Para lograr lo segundo, tenemos que transformar la visión que tenemos del SIDA como una sentencia absoluta de muerte y convertirla en punto de partida para hacer cambios físicos, mentales y espirituales que permitan incrementar la calidad de vida de las personas involucradas.

Para la mayoría de las personas en nuestra sociedad, existe una gran identidad entre ejercicio de la sexualidad y VIH/SIDA. Esta situación es parcialmente cierta, en cuanto que el 80% aproximadamente, de los casos de SIDA en nuestro país han sido originados en una transmisión sexual del VIH y porque esa sigue siendo la que origina la mayoría de los nuevos casos de transmisión del VIH que se producen cada día. Más aún, la identificación SIDA = Sexualidad se ha Dado en Torno A: SIDA = Sexualidad No Reproductiva Y Placentera, lo que en nuestra sociedad(por considerar que el ejercicio de la sexualidad es malo y solo se justifica por el fin reproductivo) convierte a la persona que vive con SIDA en una "víctima culpable" a la que hay que se le pueden quitar derechos, entre ellos el derecho humano a ejercer su sexualidad con responsabilidad y placer.

Así la sexualidad de una persona viviendo con VIH, esta enmarcada por el hecho de que hay un deterioro progresivo de la salud en general que limita este ejercicio, por el hecho de que deben tomar medidas para evitar nuevos contagios, ya que en cada acto de amor y/o pasión, puede transmitirse el virus, si no se toman medidas adecuadas de protección y sobre todo, por la "muerte civil" que muchas personas viviendo con VIH padecen y que, erróneamente hacen suya

Si asumimos que la sexualidad es un elemento que acompaña al ser humano durante toda su existencia y deseamos ejercerla como una oportunidad de placer y bienestar, es necesario asumir que Nuestro Cuerpo y Nuestros Deseos Sexuales son Dignos Motivos e Alegría, y no una manifestación de un pecado o un castigo. Y que, el tener el virus impone tomar en cuenta la necesidad de evitar nuevas infecciones y las reinfecciones por el VIH. Pero no Impone Per–Se la Abstinencia Sexual ni la Cancelación de La Búsqueda del Placer Sexual y, Mucho Menos de La Posibilidad de Sentir y Compartir Afecto.

Cuando una persona se entera que vive con SIDA, pueden aparecer en ella diversos sentimientos relacionados con el duelo que implica saberse con una enfermedad que ha sido clasificada como progresiva y mortal. Estos sentimientos incluyen ansiedad, depresión, incertidumbre, agresión, victimización y miedo a la muerte. Todos estos sentimientos repercuten en nuestra sexualidad y la transforman.

Entre las transformaciones que sufre la sexualidad de una persona que se sabe viviendo con SIDA, podemos experimentar situaciones en las que el deseo sexual desaparece, otras ocasiones el deseo permanece, pero por miedo a infectar a otras personas, o a reinfectarnos podemos decidir no ejercer nuestro deseo, lo que nos lleva a abstenernos de ejercer nuestro deseo sexual.

En otras ocasiones, el sentimiento de coraje, si no hay un adecuado apoyo psicológico, puede transformarse en un deseo de "desquite" a través de infectar a otras personas. En este caso, el deseo puede o no incrementarse. Por la actividad sexual se incrementa, junto con el numero de parejas sexuales en relaciones ocasionales. Obviamente, no solo se incrementa la actividad, sino también los riesgos de transmitir el virus y de reinfectarse o infectarse por otras enfermedades, lo que acelera el desarrollo de la enfermedad hacia el SIDA.

Otra situación que puede presentarse es la de la perdida de la pareja, sea porque nos hemos enterado de que estamos infectados, en el momento en que nuestra pareja enfermo o murió, o bien porque al sabernos viviendo con el VIH, nuestra pareja nos abandona. Esto repercute en nuestra autoestima y en un temor a establecer nuevas relaciones, que puede llevarnos al aislamiento emocional y a la abstinencia sexual involuntarios. Dentro de este aislamiento, podemos considerar el virtual secuestro que llegan a sufrir algunas personas seropositivas, por sus familias, lo que les aísla de amistades y posibles parejas

Una persona con VIHSIDA, que se ha infectado por vía sexual, puede enfrentarse a la necesidad de revelar no solamente su enfermedad, que es muy estigmatizada, sino también revelar aspectos de su sexualidad que socialmente no son aceptados, tales como la homo o bisexualidad, o bien, el encontrarse involucrada en practicas de riesgo que son consideradas denigrantes, tales como el tener diversas parejas sexuales o ejercer el trabajo sexual. Incluso, si la persona no ha sido infectada por vía sexual puede sentirse obligada a justificar su actividad sexual que a partir de ese momento se encontrara "bajo sospecha "y limitara su rango de posibles parejas.

Las mujeres, generalmente se encuentran que su deseo sexual difícilmente puede ser expresado abiertamente. Si se saben viviendo con VIH y asumen la necesidad de pedir a sus parejas que utilicen el condón, se encuentran con resistencias a tales practicas y, si expresan la situación de seropositividad que viven, entonces se encuentran con rechazo de sus posibles parejas y pierden oportunidades de ejercicio de su sexualidad, encontrándose con problemas de autoimagen que repercuten negativamente en ellas, afectando su deseo sexual, su autoestima y autoimagen.

Un factor adicional cuyas repercusiones respecto a la sexualidad de las personas con VIH, que no han sido evaluados ampliamente, es el del efecto de los medicamentos que reciben las personas con VIHSIDA, sin embargo es de prever que entre los efectos colaterales que tengan estos medicamentos pueda estar la disminución del deseo sexual, de la capacidad eréctil y del control eyaculatorio así como la calidad de la lubricación vaginal. La falta de investigación y reportes en este campo, se deben a que muchos médicos siguen compartiendo el prejuicio de que la sexualidad no es algo vital y de lo cual no hay que preocuparse en una persona "destinada a morir", o peor aun, que debe su enfermedad a su "sexualidad incontrolada".

Después del primer periodo del duelo, llegamos a un momento en el cual decidimos "hacer las paces con la vida" y reconstruir nuestra existencia sobre nuevas bases. Empezamos así a asumir el VIHSIDA como un elemento mas de nuestra cotidianidad y nos ajustamos a ello a partir de nuestra actitud más general ante la vida. Podemos, como hemos dicho, vivirlo como tragedia, con culpa y entonces, resignarnos a morir en medio de las lamentaciones y la lastima, o bien, podemos asumir nuestra situación con una actitud de respeto, autoaceptación y dignidad, "Haciendo cambios en Nuestra Vida que nos permitan incrementar nuestra Autoestima y Reclamar y Ejercer nuestro Derecho al Amor y el Placer"

Aunque no es posible separar absolutamente el afecto y el erotismo en nuestra vida, podemos, para fines didácticos tratarlos por separado y así, insistir en que el primer paso para poder construir relaciones creativas y amorosas, es hacerlo desde la aceptación de si mismos como personas con todas las posibilidades y dificultades que cada ser humano posee. Dentro de estas se encuentra la seropositividad como un hecho mas de la vida, que no nos hace mejores ni peores, a lo más distintos, pues tenemos más clara conciencia de la finitud de nuestra existencia y, por tanto, sé esta consciente de la necesidad de vivir plenamente cada instante que poseamos.

Esta conciencia, podemos interpretarla como un regalo para nuestra existencia y, desde esa visión de la vida, asumir compromisos con nosotros mismos para ser más honestos y respetuosos en nuestras relaciones. Nadie esta obligado a amar a otra persona, pero todo ser humano esta obligado a relacionarse "Amorosamente" con los seres que le rodean, por tanto, aunque no amemos a alguien, estamos obligados a no engañar, a no exigir de cada cual mas de lo que pueda darnos y a no prometer nada que no podamos construir. Es decir, tenemos que relacionarnos con cada persona tomando conciencia de que cada ser humano es valioso.

En este sentido tenemos que partir que el Respeto a la forma de ser de cada ser humano y a sus propias necesidades afectivas y eróticas, la Empatía, es decir, la capacidad de entender sus propias motivaciones, sin juzgarlas y, la Aceptación Incondicional son la base para construir una relación con cualquier otro ser humano. El único requisito es que antes que a otro ser humano, apliquemos estas condiciones a nuestra propia vida.

Si así lo hacemos, respetaremos que nuestra sexualidad es única y que sigue existiendo y, por respeto no nos exigiremos actuar distinto a como nuestros sentimientos y necesidades profundas lo exijan. Asimismo, por respeto a nosotros no nos exigiremos cargar con la culpa de que alguien resulte infectado por nosotros, de allí que nos relacionaremos honestamente con quien nos acepte sabiendo que la seropositividad no nos define, sino que nos define nuestra capacidad humana para amar.

Surge la cuestión ética de si es obligatorio decirle a toda persona con la que nos relacionemos que somos seropositivos. Desde el hecho de que no es algo vergonzoso, la respuesta seria sí. Sin embargo, dado que hay un prejuicio contra quienes viven con VIHSIDA y que, de entrada ninguna relación nos asegura su permanencia, la exigencia indispensable, mas que manifestar la seropositividad, seria la de Realizar sólo Actividades Sexuales que no Signifiquen Riesgo de infección para Nuestra Pareja, Ni de reinfección Para quien se sabe Seropositivo(A).

Respecto al ejercicio de nuestra capacidad para el placer físico, es muy importante entender que el VIHSIDA es un virus que se transmite difícilmente, ya que, por su biología no puede transmitirse por el aire, ni por contactos casuales. El virus requiere ser transmitido de una persona a otra a través de fluidos corporales o de tejidos orgánicos.

Para comprender como puede suceder el contagio de VIH por vía sexual, es importante saber que la transmisión del virus requiere: 1)Una cantidad suficiente de virus que pueda pasar de un cuerpo a otro. 2) Que el virus este protegido del medio ambiente dentro de una célula viva, que es su vehículo para pasar. 3) El camino por el cual transiten las células que contienen al virus, siendo el semen, los fluidos vaginales o la sangre estos posibles caminos. Y 4) Vías de entrada o de salida a través de heridas o bien de mucosas, las cuales aunque no tengan heridas, son permeables al virus y se localizan en la uretra del pene, en la vagina, el ano o el interior de la boca .

Si falta alguno de estos elementos, no se puede producir la infección por vía sexual, y tampoco puede ocurrir si las vías de entrada se encuentran bloqueadas por algún tipo de pared que las cubra o si los caminos son cortados o los vehículos detenidos. Así pues, para evitar el contagio podemos utilizar diversas estrategias:

1. La abstinencia sexual, es decir el no tener ningún tipo de contacto sexual con ninguna otra persona, ni con uno mismo. Esta estrategia puede ser útil para algunas personas que consideran que la sexualidad es algo que no pueden realizar mas por vivir con el virus del SIDA. Tiene la ventaja de que no implica costos adicionales y de que es efectiva para impedir la transmisión sexual del VIH. La desventaja de esta opción son los altos costos emocionales y en términos de relación que implica y, sobre todo, SU ALTO INDICE DE FALLAS, ya que mucha gente que opta por la abstinencia, en condiciones de alcohol o de encuentro afectivo intenso, olvida su propuesta y accede a practica sexuales desprotegidas.

Por ello, aunque se haya optado en primera instancia por la abstinencia, toda persona debe conocer los métodos de sexo protegido y sexo seguro.

2. El autoerotismo, es decir caricias que nos proporcionamos a nosotros mismos y que pueden ser acompañadas de estímulos visuales, verbales o de la fantasía para producir excitación u orgasmo. Podemos en estos casos utilizar diversos juguetes sexuales que van desde los dildos, consoladores hasta muñecos y muñecas inflables. Obviamente es muy importante para disfrutar de estas opciones, recuperar el sentido lúdico que posee nuestra sexualidad.

3. El llamado Sexo Seguro que consiste en todas aquellas técnicas para compartir estímulos táctiles, visuales, auditivos y olfativos con una o varias parejas sexuales en las cuales se evita la penetración del pene en otro cuerpo y se evita asimismo el intercambio de fluidos corporales entre un cuerpo y otro. Esto incluye caricias de todo tipo, salvo aquellas en que se introduzcan dedos o el pene en cavidades corporales como el ano, la vagina o la boca.

4. El llamado sexo protegido, que consiste en aquellas practicas en las que hay penetración del pene en el cuerpo de otra persona, evitando a través del uso de barreras, como el condón, el kleen pack o los cuadros de látex, que los fluidos corporales lleguen a alguna herido o mucosa.

Es a partir de estos conocimientos que ha sido posible plantear los siguientes cuatro principios de una Vida Erótica Protegida, que defino como: "El conjunto de actitudes, conocimientos y practicas que nos permiten el ejercicio de nuestro deseo sexual y la obtención del placer, disminuyendo al máximo posible el riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual, así como evitar embarazos no deseados o no planeados"

Estos elementos de Vida Erótica Protegida son los siguientes:

a. Considerar que en toda relación sexual nos involucramos Personas con igual dignidad humana y responsabilidad. Esto quiere decir que somos mutuamente responsables de protegernos de infecciones y(o) reinfecciones, así como de decidir cuando, como, porque y para que decidimos tener relaciones sexuales. Al mismo tiempo que somos mutuamente responsables. Cada uno somos Responsables de Nuestra Protección.

b)Aprender a Desgenitalizar el ejercicio de nuestra sexualidad, es decir retomar lo que hemos dicho acerca de que, en la búsqueda del placer sexual podemos utilizar todo nuestro cuerpo, nuestra imaginación y podemos incorporar juguetes, sonidos, sabores y demás elementos que hagan que nuestro placer no se concentre solo en la penetración del pene en la vagina, el ano o la boca, sino que consideremos posibilidades de tener orgasmos por estimulación con dildos, por besar el cuerpo de nuestra pareja o gracias a una masturbación mutua.

c. Para realizar sexo con penetración, podemos aprender a utilizar instrumentos y técnicas que reducen el riesgo e incrementan el placer. Entre estos instrumentos se encuentra el condón. Es importante insistir en que el condón es un instrumento y no un amuleto que cambie las características sexuales o morales de sus usuarios. Es decir, una persona que usa un condón no se vuelve promiscuo por usarlo, ni se vuelve homosexual. Recordemos que el usuario del condón debe siempre practicar antes de llevarlo a cabo con su pareja, a fin de dominar la técnica de uso correcto.

Cuando nos hemos reconciliado con la vida y asumimos el reinicio de una vida sexual activa, podemos encontrar que el condón puede sernos muy útil, pero nos enfrenta a algunas exigencias acerca de saber como usarlo, reconocer el tipo de lubricante que me es mas efectivo y aprender a negociarlo, todo lo cual no son un obstáculos insalvables, aunque es real que existen y debemos asumirlos para superarlos.

Existe ya un Condón Femenino, que potencialmente tiene tantas o más ventajas que el masculino y puede ahorrar a las mujeres el problema de negociar el uso del mismo si sus parejas no lo desean.

d. Practiquemos una Protección Mutua Universal, lo cual significa que debemos evitar la posibilidad de reinfecciones y de propagar la infección. Como no podemos andar informando a todos si somos seropositivos, ni podemos tomar exámenes a todos, lo mejor es que las practicas de protección las utilicemos con todo mundo por igual, en especial en nuestra vida sexual o cuando se implique contacto con sangre, como en cirugías o tratamientos de belleza.

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